La situación de los presos preocupa cada vez más

[Sortu]

En enero hemos sido testigos de diferentes noticias relacionadas con presos que padecen enfermedades graves e incurables. Las mas luctuosas, el día 5 cuando falleció Juan Mari Maizkurrena y el 26 cuando lo hizo Oier Gómez. Ex-presos ambos que, debido a sendas graves enfermedades diagnosticadas de forma súbita en 2017, vieron como las diferentes administraciones penitenciarias se veían obligadas a dejar en suspenso el resto de la condena. Ayer, finalizaba el primer mes del año 2019 con otra suspensión de condena, la de Asier Aginako, igualmente decretada por la gravedad de una enfermedad recientemente detectada que ya obligó a una intervención quirúrgica de urgencia el pasado día 15.

Con una mayoría de presos con edades cercanas o superiores a los 50 años, con prácticamente dos centenares de presos que han cumplido 15, 20 o más años de prisión en los regímenes carcelarios más duros y sin apenas cuidados médicos o sanitarios, la realidad de la cárceles es tan cruda como cruel. Los casos de Juan Mari, Oier y de Asier, que no figuraban en la lista de presos enfermos, son  ilustrativos de esa preocupante situación en las cárceles que denunciamos. Se trataba de presos aparentemente sin padecimiento alguno, de casos detectados y diagnosticados tardíamente. Así también fue el caso de Kepa Arronategi que junto a Jon Gurutz Maiza y Joseba Erostegi han pasado a incorporarse, tras la comparecencia de Jaiki Hadi a principios de año, a la actualizada lista de 21 presos con enfermedades graves e incurables. Enfermos públicos (15) o anónimos (6), la gran mayoría de las personas encarceladas de esta lista, por no decir la totalidad, deberían estar en sus casa y ser excarcelados inmediatamente en aplicación de la legalidad vigente. Su mantenimiento en prisión, además de resultar sumamente peligroso para su salud y comportar un riesgo evidente de  catástrofe, es de una crueldad solo superada por el espíritu y la letra de la recientemente derogada Instrucción 3/2017 sobre enfermos terminales.
 
Sin embargo, al hacerse publica la nueva relación de enfermos y su patologías, la respuesta del Sr. Loza, Delegado del gobierno en la CAV, ni estuvo a la altura ni contó con un mínimo de humanidad.  Su banalización tanto del numero de afectados como de las enfermedades que padecen, fue una burla a los presos enfermos, sus familias y los profesionales de la medicina que suplen las carencias del estado. Dijo sentirse sorprendido por el aumento del número de “reclusos de la banda” que se encuentran en una situación de extrema gravedad y se permitió dirigirse a unos y otros, incluida la Izquierda Abertzale, para exigirles más rigor.

Muy a nuestro pesar, este finalizado mes de enero le ha contestado al Sr. Loza con toda la crudeza del rigor sobre la realidad de las cárceles y de las enfermedades graves e incurables. Entre otras dramáticas situaciones, dos muertes y una operación de urgencia que conlleva la suspensión de condena. Ahí tiene el rigor el Sr. Loza. Por eso, no podemos mas que hacernos eco de la preocupación que familiares y todos aquellos que velan por la salud y los derechos de los presos tienen para con los presos con cuadros y patologías psíquicas graves, con aquellos otros afectados de diferentes canceres, con quienes sufren enfermedades degenerativas severas y con quienes padecen patologías cardíacas graves.

El nuevo tiempo político debe y tiene que ser acompañado de nuevas medidas humanitarias, la nueva política penitenciaria tiene que estar impregnada de humanidad y no de odio, burla o banalización. El 12 de enero la sociedad vasca fue clara, 85.000 personas en Bilbo y Baiona, calmando por el fin del alejamiento y por la urgente puesta en libertad de los presos enfermos.
Mañana sábado, nuevamente, nos vemos obligados salir a las calles a reclamar la excacerlación de los presos con enfermedades graves e incurables de manera urgente, inaplazable e inexcusable. Ante  la gravedad y lo urgente de la situación, SORTU llama a tomar parte en las movilizaciones que, convocadas por Sare y la Plataforma de apoyo a Txus Martin tendrán lugar a las 12:00 en Donostia y a las 13:00 horas en Galdako. Pero, especialmente hacemos un llamamiento a la movilizacion que convocada por SARE tendrá lugar a las 17:00 de la tarde en Gasteiz bajo el lema “larriki gaixo dauden euskal presoak etxera” eta “Oier azkena izan dadila”.

En enero hemos sido testigos de diferentes noticias relacionadas con presos que padecen enfermedades graves e incurables. Las mas luctuosas, el día 5 cuando falleció Juan Mari Maizkurrena y el 26 cuando lo hizo Oier Gómez. Ex-presos ambos que, debido a sendas graves enfermedades diagnosticadas de forma súbita en 2017, vieron como las diferentes administraciones penitenciarias se veían obligadas a dejar en suspenso el resto de la condena. Ayer, finalizaba el primer mes del año 2019 con otra suspensión de condena, la de Asier Aginako, igualmente decretada por la gravedad de una enfermedad recientemente detectada que ya obligó a una intervención quirúrgica de urgencia el pasado día 15.

Con una mayoría de presos con edades cercanas o superiores a los 50 años, con prácticamente dos centenares de presos que han cumplido 15, 20 o más años de prisión en los regímenes carcelarios más duros y sin apenas cuidados médicos o sanitarios, la realidad de la cárceles es tan cruda como cruel. Los casos de Juan Mari, Oier y de Asier, que no figuraban en la lista de presos enfermos, son  ilustrativos de esa preocupante situación en las cárceles que denunciamos. Se trataba de presos aparentemente sin padecimiento alguno, de casos detectados y diagnosticados tardíamente. Así también fue el caso de Kepa Arronategi que junto a Jon Gurutz Maiza y Joseba Erostegi han pasado a incorporarse, tras la comparecencia de Jaiki Hadi a principios de año, a la actualizada lista de 21 presos con enfermedades graves e incurables. Enfermos públicos (15) o anónimos (6), la gran mayoría de las personas encarceladas de esta lista, por no decir la totalidad, deberían estar en sus casa y ser excarcelados inmediatamente en aplicación de la legalidad vigente. Su mantenimiento en prisión, además de resultar sumamente peligroso para su salud y comportar un riesgo evidente de  catástrofe, es de una crueldad solo superada por el espíritu y la letra de la recientemente derogada Instrucción 3/2017 sobre enfermos terminales.

Sin embargo, al hacerse publica la nueva relación de enfermos y su patologías, la respuesta del Sr. Loza, Delegado del gobierno en la CAV, ni estuvo a la altura ni contó con un mínimo de humanidad.  Su banalización tanto del numero de afectados como de las enfermedades que padecen, fue una burla a los presos enfermos, sus familias y los profesionales de la medicina que suplen las carencias del estado. Dijo sentirse sorprendido por el aumento del número de “reclusos de la banda” que se encuentran en una situación de extrema gravedad y se permitió dirigirse a unos y otros, incluida la Izquierda Abertzale, para exigirles más rigor.

Muy a nuestro pesar, este finalizado mes de enero le ha contestado al Sr. Loza con toda la crudeza del rigor sobre la realidad de las cárceles y de las enfermedades graves e incurables. Entre otras dramáticas situaciones, dos muertes y una operación de urgencia que conlleva la suspensión de condena. Ahí tiene el rigor el Sr. Loza. Por eso, no podemos mas que hacernos eco de la preocupación que familiares y todos aquellos que velan por la salud y los derechos de los presos tienen para con los presos con cuadros y patologías psíquicas graves, con aquellos otros afectados de diferentes canceres, con quienes sufren enfermedades degenerativas severas y con quienes padecen patologías cardíacas graves.

El nuevo tiempo político debe y tiene que ser acompañado de nuevas medidas humanitarias, la nueva política penitenciaria tiene que estar impregnada de humanidad y no de odio, burla o banalización. El 12 de enero la sociedad vasca fue clara, 85.000 personas en Bilbo y Baiona, calmando por el fin del alejamiento y por la urgente puesta en libertad de los presos enfermos.

Mañana sábado, nuevamente, nos vemos obligados salir a las calles a reclamar la excacerlación de los presos con enfermedades graves e incurables de manera urgente, inaplazable e inexcusable. Ante  la gravedad y lo urgente de la situación, SORTU llama a tomar parte en las movilizaciones que, convocadas por Sare y la Plataforma de apoyo a Txus Martin tendrán lugar a las 12:00 en Donostia y a las 13:00 horas en Galdako. Pero, especialmente hacemos un llamamiento a la movilizacion que convocada por SARE tendrá lugar a las 17:00 de la tarde en Gasteiz bajo el lema “larriki gaixo dauden euskal presoak etxera” eta “Oier azkena izan dadila”.


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